lunes, 31 de enero de 2011
jueves, 27 de enero de 2011
Julio Anguita o por qué no todos los políticos son iguales

Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como ex-parlamentario, argumentando que “con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante".
De: Lucas León Simón
Cuando José María Aznar y Felipe González nos dictan al común de los ciudadanos una lección de indecoro e insolidaridad, cuando nos enteramos que María Dolores de Cospedal gana al año 241.000 € con el cobro de tres sueldos públicos, cuando sabemos que el presidente de la Diputación de Castellón no tiene mas remedio que declarar un patrimonio de 3,9 millones de euros cuando hace cinco años no declaraba ninguno, nos enteramos que, de manera totalmente accidental, se ha sabido que hace siete años, Julio Anguita renunció por escrito a la paga de pensión máxima vitalicia a la que tenía derecho como ex parlamentario, argumentando que “con la pensión que le correspondía como maestro tenía bastante”. Genio y figura. Julio Anguita viene a demostrarnos que el dicho populista de “todos los políticos son iguales” no se verifica, al menos en su totalidad. Que hay distintas formas de ser y estar en la política, de entender los compromisos éticos y ejemplarizantes de un cargo público y que la erosión que afecta a nuestra moral pública tiene un freno.No todo es poder y dinero. Tengo la fortuna de ser amigo personal y haber sido de un equipo de gobierno de Julio. Conozco la sobriedad espartana de su espíritu. Sé que en pocas personas se verifica una mayor consecuencia entre lo que dice y piensa y su modo de vida. Nunca había acabado de entender por qué considera un punto de felicidad dormir la siesta en verano sobre una manta tendida en el suelo, ni por qué su mayor consideración del lujo y del ocio es jugar una partida de dominó al atardecer, cuando está de vacaciones. En esta dura mitología del capitalismo, Julio juega contracorriente. Y su compromiso consigo mismo y con la sociedad, gana.
Julio Anguita hace suyo el lema de Ghandi de “vivir sencillamente, para que los demás puedan, sencillamente, vivir”. Y desde su antisimetría con el político al uso nos aporta soluciones a nuestros graves problemas con la ética y la estética del cargo público.
Maestro vocacional, traslada la pedagogía a cualquier escenario, y cuando la acción política diaria, quema y unta, Julio la quiere convertir en lección a pequeña y gran escala.
Los ideólogos y profetas de la modernidad, reunidos en torno a un gran medio informativo nacional, pensaron que lo invalidaban para la política cuando acuñaron aquello de “honrado pero desfasado”. Su huella llegó hasta el Parlamento en voz de algún replicante “moderno”. ¡Bendito desfasamiento!
Es decir, exentos de las jactanciosas modernidades de los políticos pendientes de la dieta, la nómina y el futuro cargo en el Consejo de Administración de cualquier sucursal del Gran Capital, Julio Anguita, sin contárselo a nadie, y mucho menos a esos sistemas mediáticos que encubran la vulgaridad y el populismo, le había dado una soberana patada en el culo al sistema. ¡Métanse su degradante paga vitalicia donde les quepa!
jueves, 2 de diciembre de 2010
miércoles, 1 de diciembre de 2010
jueves, 25 de noviembre de 2010
25 de Nov: Día Internacional contra la Violencia de género
Manifiesto
Secretaría de la Mujer del PCE
Desde el PCE condenamos la violencia de la que son objeto las mujeres en muchos ámbitos de la vida. Este 25 de Noviembre seguimos denunciando que tres de cada cuatro mujeres en el mundo han sufrido alguna vez en su vida violencia machista (ONU).
Unas 5.000 mujeres mueren asesinadas por el código del honor. Y también hay otras víctimas que día a día sufren una violencia que no deja huella física, pero sí psicológica: aquellas mujeres que aguantan las vejaciones y humillaciones verbales por parte de sus parejas.
La violencia tiene rostro de Mujer: Situaciones como que tres de cada cuatro víctimas en ciudad Juárez son mujeres, que en Haití el número de violaciones después del terremoto sea brutal, que las ablaciones en África e incluso en Europa aumenten, que las agresiones por ejercer el derecho a la educación en Afganistán, que las mujeres asesinadas en España a manos de sus parejas o ex parejas sean más en lo que llevamos de año que en todo 2009, o los datos de Europol, que estiman que hay cientos de miles de víctimas de trata de seres humanos para la explotación sexual sólo en Europa, siendo la inmensa mayoría de las víctimas mujeres y niñas muestran que la violencia de género persiste e incluso que con la crisis aumenta en alguna de sus facetas.
Desde el PCE hacemos un llamamiento a todos los gobiernos e Instituciones, sindicatos, partidos, en definitiva a toda la sociedad para que acabemos con esta violencia y la impunidad que se le otorga. La violencia ejercida contra las mujeres es una pandemia que puede atacar a todas por igual, sin fronteras e independientemente de la clase social.
En España el pasado 28 de junio, se han cumplido cinco años desde que entró en vigor la Ley orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, ley que sigue sin abarcar los aspectos estructurales de la violencia sexista y que no contiene las medidas efectivas de detección precoz, prevención y acciones educativas, ni los recursos necesarios para su desarrollo.
La crisis y los recortes presupuestarios en políticas sociales, van a conseguir un empeoramiento en el camino hacia la igualdad real, con el agravante de la supresión de un Ministerio, que sólo representaba el 0,03% de los Presupuestos Generales del Estado y de las políticas de igualdad que son una de las grandes víctimas en las decisiones anti-crisis de este Gobierno de ZP.
Para el PCE es urgente la implementación de una nueva ley que exija a todas las instituciones el desarrollo de medidas que sean verdaderamente integrales y transversales, que impliquen a todos los estamentos sociales y políticos, para que aborden íntegramente la violencia de género, sin limitarse a la violencia domestica, dotándose de recursos materiales, humanos y económicos suficientes.


