sábado, 23 de abril de 2011
miércoles, 6 de abril de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
Lo que mal empieza
“Organícense, instrúyanse, conmuévanse. Necesitaremos toda nuestra inteligencia, fuerza y entusiasmo”
(Antonio Gramsci)
Lo que mal empieza, mal acaba. Si ésta legislatura que está a punto de finalizar se ha caracterizado por estar plagada de conflictos y de enfrentamientos innecesarios desde el primer día, sin que, por otra parte, éstos hayan servido para resolver ninguno de los graves problemas a los que se enfrenta Sonseca (el más grave de ellos: el paro, que ya alcanza a casi 1.400 personas, cuando hace cuatro años se situaba en 650, menos de la mitad); en estos últimos meses, ya sin convocatoria de pleno ni comisiones, el PP ha conseguido, además de arruinar la convivencia, reducir la democracia municipal a su mínima expresión.
martes, 22 de marzo de 2011
IU vota ‘no’ en el congreso a la participación militar española en la guerra de Libia
Señor presidente del Gobierno, en nombre de Izquierda Unida yo digo ‘No’. Señor presidente, ¡quién le ha visto y quién le ve! Otrora tras la pancarta del ‘No a la Guerra’: no a la guerra de Irak; más tarde con el sí, pero… a la guerra de Afganistán, y ahora encabezando la coalición de París, rememorándonos a todos otra coalición: la coalición de las Azores.
Pero yo digo ‘No’ a esta intervención; ‘No a la Guerra’ porque el argumentario de la intervención, si bien tiene, a diferencia de Irak, un mandato de Naciones Unidas, no son los derechos humanos, no es la democracia en Libia, porque ni los derechos humanos ni la democracia se exportan. Ni los derechos humanos ni la democracia se imponen mediante la guerra. Muy al contrario, son los intereses: los intereses geoestratégicos, los intereses económicos y políticos en Libia y, sobre todo, se abre una nueva etapa en la política internacional, y a mí no me gusta. No me gusta esta nueva etapa donde cada uno establece su ‘patio trasero’ y en ese ‘patio trasero’ gobierna con el apoyo de los otros o con la anuencia o abstención de los otros: nosotros en el Mediterráneo, Rusia en su entorno, China en el suyo, y Estados Unidos en los de todos. Señor presidente del Gobierno, ese no es el multilateralismo, ese no es un futuro también democrático para el gobierno del mundo.
Señor presidente del Gobierno, no es verdad, es hipócrita hablar de derechos humanos. En estos momentos hay en el mundo 32 conflictos prácticamente iguales, con características muy similares al de Libia, donde hay un gobierno despótico, un tirano que sojuzga a su pueblo y que en muchos casos extermina a parte de su pueblo, a una tribu o al que piensa de forma distinta que él, y sin embargo sería una verdadera locura que la política internacional fuera la utilización de la guerra para acabar con esas situaciones. Sería una locura porque nos llevaría a un conflicto mundial. Por eso no se hace. Por eso se adoptan otras medidas.
¿Por qué lo hacemos en el caso de Libia? ¿Por qué en el caso de Libia en lugar de adoptar medidas políticas, que se han hecho en la primera resolución, precipitadamente -y digo precipitadamente- en la segunda resolución vamos directamente a la intervención militar? Pues porque Libia juega un papel muy importante en el norte de África y en el Mediterráneo, y porque queremos gobernar los cambios en el Mediterráneo a nuestro acomodo. Digámoslo claramente: que queremos gobernar los cambios que se están produciendo, encauzarlos, controlarlos, y que queremos también saber y garantizar el futuro de la energía en el Mediterráneo.
No se trata de la responsabilidad de proteger, señorías. Se trata del derecho a controlar, esa es la cuestión: del derecho a controlar en nuestro espacio, del derecho a controlar en nuestro patio trasero, y en nuestra opinión eso no se puede hacer mediante la guerra. Señorías, si fuera una cuestión de derechos humanos, hay que saber que la guerra, la intervención militar, la exclusión en el espacio aéreo provocan más sufrimiento -y tenemos la experiencia-, provocan más desplazamientos de población, enconan las situaciones y los enfrentamientos, y dificultan la solución de los conflictos.
¿Por qué adoptamos pues esa estrategia? Pues porque nuestro objetivo, como he dicho antes, no son los derechos humanos, nuestro objetivo es la defensa de la geoestrategia y de los intereses. Y, en mi opinión, incluso para este objetivo menos ‘santo’ de estrategia y de intereses la estrategia de la guerra es también equivocada.
Señorías, nosotros proponemos, por el contrario, que se mantengan las políticas que en otros casos han tenido éxito, y recuerdo Sudáfrica. Sudáfrica no fue bombardeada; tampoco pensamos bombardear Palestina, ni tampoco bombardear Marruecos por el conflicto del Sahara, ni Birmania. No pensamos hacer ninguna cosa de esas. Lo que podemos hacer es utilizar al máximo los medios civiles que tiene la comunidad internacional: bloquear las cuentas de los tiranos, también embargar las armas para que no tengan medio de reprimir a sus pueblos y tomar medidas para aislar políticamente a esos regímenes. Esas medidas tuvieron éxito en el caso de Sudáfrica, han tenido también éxito en otros países y no tienen por qué dificultar las cosas en el caso de Libia.
Termino refiriéndome a algo que me parece muy importante. Fíjense cómo hemos devaluado las cosas que hemos pasado del ¡OTAN no! y del ¡No a la guerra! al sí a esta guerra y a encabezarla. Devaluamos la autorización de la Cámara y la convertimos en una mera ratificación. Esto demuestra cómo se devalúan las cosas, pero -y termino- también demuestra nuestra propia hipocresía. No es La Odisea o, si es La Odisea, no vamos de Troya a Ítaca, vamos al revés, de Ítaca a Troya. Muchas gracias.
domingo, 13 de marzo de 2011
martes, 15 de febrero de 2011
Razones para seguir luchando
Cuantos más seamos más acciones podremos llevar a cabo. Y para ello, hemos de armarnos de razones. He aquí algunas que cualquier ciudadano comprometido con el presente puede aportar: lo primero es situarnos en un contexto de CRISIS, no sólo económica, sino social, política, cultural, ética... una crisis de civilización, una crisis sistémica que representa el fracaso del sistema capitalista. Y una crisis, por ende, de la propia democracia, que cada vez más se ve degradada y vaciada de contenido.
España no es una democracia, en el sentido etimológico del término, es decir, un gobierno del pueblo, sino una Plutocracia, que significa el gobierno de los ricos. Recientemente, en el diario Público, leíamos un breve artículo de Ignacio Escolar, en el que por medio de unas cuantas cifras nos ofrecía una radiografía, un retrato al desnudo de la realidad española. He aquí un resumen de “las 7 maravillas de la economía española”:
1) España tiene una tasa de desempleo similar a la de Mozambique, Sudán o Irak.
2) La temporalidad dobla la media europea.
3) España es el país con más billetes de 500 € de toda la UE: uno de cada cuatro está aquí. Y somos medalla de bronce en economía sumergida.
4) Los altos directivos españoles son los mejor pagados de Europa. Un jefazo de Telefónica cobra lo mismo que 104 de us trabajadores juntos.
5) El salario medio en España es la mitad que en Alemania, Holanda o Reino Unido, mientras que la tasa de pobreza es del 21 %, una de las más altas de la UE.
6) España es el único país de entre los 30 más prósperos del mundo cuyo salario medio real no creció en los años de auge económico. Entre 1995 y 2005 el salario medio perdió un 4% de poder adquisitivo, mientras que los beneficios empresariales crecieron un 73 %.
7) España es el único lugar conocido donde los autónomos y pequeños y medianos empresarios que pagan por módulos declaran, de media, menos ingresos anuales que los trabajadores y los pensionistas.
Pues bien, todas las reformas (recortes, en realidad) de Zapatero, puestas en marcha en los últimos meses, tras un viraje espectacular en el que pasó de defender los gastos sociales a toda costa a meter la mano en ellos sin ningún pudor, NO resuelven ninguno de estos graves problemas de la economía española: ni el Plan de Ajuste de mayo, con la bajada de sueldo a los empleados públicos y la congelación de las pensiones, ni la Reforma Laboral que abarata el despido y que provocó una huelga general en septiembre, ni el Pensionazo que ahora se tramita en el Congreso y que empobrece a la clase trabajadora, aumenta las desigualdades sociales y que supone un ataque brutal a los derechos consolidados durante décadas. Ni han servido ni sirven para atajar la crisis ni para rebajar la cifra de desempleados. Y aún tenemos que añadir la subida del IVA y de la luz, la desaparición del subsidio a los parados y del cheque bebé y la privatización descarada de AENA, de las Loterías del Estado y de las Cajas de Ahorro, en lugar de emplear el dinero público que en ellas se va a invertir para crear una banca pública, como propone IU. Y más adelante nos espera más: el copago sanitario, la limitación a la negociación colectiva, el asociar los salarios a la productividad, etc. En definitiva y resumiendo, tal como decía un dirigente de IU hace pocos días: “Sube el paro, bajan las pensiones y gana la Banca”.
Y de Castilla-La Mancha que podemos decir: aprueban en diciembre unos presupuestos de 8.000 millones € para el 2011 y en enero, un mes después, presentan un plan de austeridad que supone un recorte de 1.000 millones de €. La situación de la administración regional es grave, como demuestra el hecho de que somos la segunda comunidad con mayor déficit de toda España, por detrás de Murcia.
Atrás quedan la fallida reforma del Estatuto de Autonomía (el único de toda España que no ha logrado salir adelante), el escándalo del aeropuerto de Ciudad Real, con una de las pistas de aterrizaje más largas de Europa y en el que sólo se realizan dos vuelos semanales y porque están subvencionados. Y atrás queda también el escándalo mayúsculo de la CCM, que ha tenido el honor de ser la primera caja intervenida de toda España.
Y luego está Sonseca que, a estos males, suma los suyos propios como la brusca y brutal desaparición de tejido industrial y que hoy nos lleva a superar los 1.300 parados.
Todas estas situaciones tienen en común la falta de eficacia y el descrédito de la clase política que, encuesta tras encuesta, refleja el CIS con sus datos. Zapatero y Rajoy, Barreda y Cospedal, Josemi y Francis, tanto monta, monta tanto. Todos ellos adolecen de credibilidad y forman parte de esta absurda maquinaria que nos trata como a sujetos desprovistos de derechos.
La situación, pues no es fácil, pero ésta es la etapa histórica que nos ha tocado vivir. Nuestros padres y nuestros abuelos vivieron épocas peores, marcadas por la guerra, el hambre o la represión, y nunca se rindieron. ¿Por qué habríamos de hacerlo nosotros? Tenemos que seguir luchando, organizarnos y expresar nuestra solidaridad con los que sufren y nuestra rebeldía contra quienes, desde las élites económicas y financieras, tratan de enturbiar y de oscurecer nuestro destino y el de nuestros hijos.
A este pueblo, estamos convencidos, sólo le puede salvar la clase trabajadora y estamos seguros que, más pronto que tarde, toda esta resignación y todo este miedo que ahora nos rodea y atenaza se convertirá en una nueva plaza de Tahrir, como en Egipto o en Túnez.
España no es una democracia, en el sentido etimológico del término, es decir, un gobierno del pueblo, sino una Plutocracia, que significa el gobierno de los ricos. Recientemente, en el diario Público, leíamos un breve artículo de Ignacio Escolar, en el que por medio de unas cuantas cifras nos ofrecía una radiografía, un retrato al desnudo de la realidad española. He aquí un resumen de “las 7 maravillas de la economía española”:
1) España tiene una tasa de desempleo similar a la de Mozambique, Sudán o Irak.
2) La temporalidad dobla la media europea.
3) España es el país con más billetes de 500 € de toda la UE: uno de cada cuatro está aquí. Y somos medalla de bronce en economía sumergida.
4) Los altos directivos españoles son los mejor pagados de Europa. Un jefazo de Telefónica cobra lo mismo que 104 de us trabajadores juntos.
5) El salario medio en España es la mitad que en Alemania, Holanda o Reino Unido, mientras que la tasa de pobreza es del 21 %, una de las más altas de la UE.
6) España es el único país de entre los 30 más prósperos del mundo cuyo salario medio real no creció en los años de auge económico. Entre 1995 y 2005 el salario medio perdió un 4% de poder adquisitivo, mientras que los beneficios empresariales crecieron un 73 %.
7) España es el único lugar conocido donde los autónomos y pequeños y medianos empresarios que pagan por módulos declaran, de media, menos ingresos anuales que los trabajadores y los pensionistas.
Pues bien, todas las reformas (recortes, en realidad) de Zapatero, puestas en marcha en los últimos meses, tras un viraje espectacular en el que pasó de defender los gastos sociales a toda costa a meter la mano en ellos sin ningún pudor, NO resuelven ninguno de estos graves problemas de la economía española: ni el Plan de Ajuste de mayo, con la bajada de sueldo a los empleados públicos y la congelación de las pensiones, ni la Reforma Laboral que abarata el despido y que provocó una huelga general en septiembre, ni el Pensionazo que ahora se tramita en el Congreso y que empobrece a la clase trabajadora, aumenta las desigualdades sociales y que supone un ataque brutal a los derechos consolidados durante décadas. Ni han servido ni sirven para atajar la crisis ni para rebajar la cifra de desempleados. Y aún tenemos que añadir la subida del IVA y de la luz, la desaparición del subsidio a los parados y del cheque bebé y la privatización descarada de AENA, de las Loterías del Estado y de las Cajas de Ahorro, en lugar de emplear el dinero público que en ellas se va a invertir para crear una banca pública, como propone IU. Y más adelante nos espera más: el copago sanitario, la limitación a la negociación colectiva, el asociar los salarios a la productividad, etc. En definitiva y resumiendo, tal como decía un dirigente de IU hace pocos días: “Sube el paro, bajan las pensiones y gana la Banca”.
Y de Castilla-La Mancha que podemos decir: aprueban en diciembre unos presupuestos de 8.000 millones € para el 2011 y en enero, un mes después, presentan un plan de austeridad que supone un recorte de 1.000 millones de €. La situación de la administración regional es grave, como demuestra el hecho de que somos la segunda comunidad con mayor déficit de toda España, por detrás de Murcia.
Atrás quedan la fallida reforma del Estatuto de Autonomía (el único de toda España que no ha logrado salir adelante), el escándalo del aeropuerto de Ciudad Real, con una de las pistas de aterrizaje más largas de Europa y en el que sólo se realizan dos vuelos semanales y porque están subvencionados. Y atrás queda también el escándalo mayúsculo de la CCM, que ha tenido el honor de ser la primera caja intervenida de toda España.
Y luego está Sonseca que, a estos males, suma los suyos propios como la brusca y brutal desaparición de tejido industrial y que hoy nos lleva a superar los 1.300 parados.
Todas estas situaciones tienen en común la falta de eficacia y el descrédito de la clase política que, encuesta tras encuesta, refleja el CIS con sus datos. Zapatero y Rajoy, Barreda y Cospedal, Josemi y Francis, tanto monta, monta tanto. Todos ellos adolecen de credibilidad y forman parte de esta absurda maquinaria que nos trata como a sujetos desprovistos de derechos.
La situación, pues no es fácil, pero ésta es la etapa histórica que nos ha tocado vivir. Nuestros padres y nuestros abuelos vivieron épocas peores, marcadas por la guerra, el hambre o la represión, y nunca se rindieron. ¿Por qué habríamos de hacerlo nosotros? Tenemos que seguir luchando, organizarnos y expresar nuestra solidaridad con los que sufren y nuestra rebeldía contra quienes, desde las élites económicas y financieras, tratan de enturbiar y de oscurecer nuestro destino y el de nuestros hijos.
A este pueblo, estamos convencidos, sólo le puede salvar la clase trabajadora y estamos seguros que, más pronto que tarde, toda esta resignación y todo este miedo que ahora nos rodea y atenaza se convertirá en una nueva plaza de Tahrir, como en Egipto o en Túnez.
lunes, 31 de enero de 2011
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