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sábado, 4 de febrero de 2012

España en coma autoinducido

Si la EPA del año 2011 reflejaba que ya estamos en los 5,3 millones de parados, los datos del paro de enero son las consecuencias de la recesión, pero la caída histórica del número de cotizantes a la Seguridad Social refleja el estado catatónico de nuestra economía.
Después de dos años de recortes y ajustes, con un sector financiero convertido en pozo sin fondo de recursos públicos (mientras no para de anunciar beneficios mil millonarios de euros), y con un repunte de despidos en el sector público y también en el privado, podemos decir que nuestro país se encuentra en un “coma autoinducido”.
Porque no nos engañemos, ¿alguien esperaba que recortando toda la inversión pública productiva, recortando salarios, despidiendo a miles de empleados públicos e instalando la incertidumbre sobre el empleo por la amenaza del abaratamiento del despido, se podría reactivar el consumo, la inversión y la actividad económica, y por tanto el empleo?
Porque estos datos de record de paro son la consecuencia lógica de una reforma laboral que facilita el despido, del recorte en gasto social, y del frenazo de la inversión pública que también frena la inversión privada, y de la ausencia de una banca pública que reactive el crédito para evitar el colapso de pymes y familias.
Pero quizás los datos más sintomáticos del verdadero estado de la economía real, sean la EPA y la afiliación a la Seguridad Social. Estamos ante la primera pérdida de población activa que no es fruto de la variación poblacional, sino que ya hay miles de personas que después de un paro de larguísima duración y la ausencia de expectativas han decidido tirar la toalla.
La caída de cotizantes supone un nuevo varapalo al sistema público de pensiones, quedando demostrado que su reforma era equivocada, inadecuada e ineficiente, porque el verdadero problema es el número de cotizantes, y si seguimos por la senda de la destrucción de empleo, el déficit del 2011 se repetirá en el 2012, e incluso habrá que volver a retrasar la edad de jubilación, como ya apuntan fuentes cercanas al Gobierno.
En resumen, España está instalada en una auténtica parálisis económica, con un gobierno empeñado en una disciplina presupuestaria que ya ha traido la recesión a España y a Europa, y que cada vez es más discutida dentro y fuera.
La reforma laboral, que según el propio Rajoy ya merece una huelga general, seguirá en la misma línea de todas las anteriores, desprotección del trabajador, desregulación laboral, mayor poder para el empresario y ninguna exigencia a la parte empresarial.
La reforma financiera que se acaba de presentar, camina hacia la creación de un gran monopolio privado, aupado por la asunción pública de sus productos tóxicos, anticipando una oleada de despidos y dos años más de restricción del crédito de nuestra economía, aparte de entregar todo el poder económico, financiero y en cierta manera político, a una élite que se ha librado de los banquillos por los indultos de Zapatero, y que será la gran triunfadora de una crisis que cada vez más parece una estafa.
Quizás sea mejor estar en coma para no ver la realidad, que estar despierto para ver semejante expolio de recursos públicos y de las conquistas sociales y laborales.
 Miguel Ramírez Muñoz
Coordinador Provincial de IZQUIERDA UNIDA de Ciudad Real

http://www.lamanchaobrera.es/

martes, 28 de junio de 2011

La voladura de IU


Felipe Alcaraz/ La República

Mientras va tomando cuerpo, como si fuera un precipitado químico, una gran operación para la voladura de IU y, al par, la recomposición del espacio socialdemócrata tras el zapaterismo (están empezando a descontar su derrota), nosotros, enredados en el tema de Extremadura, nos tapamos los ojos y miramos hacia otro lado, intentando solucionar desde el silencio y la transparencia algo que necesita YA una respuesta urgente. Una gran operación, repito, que pasa por descatalogar políticamente la figura de Cayo Lara, dividir a la actual mayoría de IU y obsesionar a una serie de dirigentes con la necesidad de una especie de “limpieza” interior que alimentaría todas nuestras debilidades y nos sacaría de la senda del crecimiento por la que habíamos empezado a transitar.

El asunto de Extremadura es ya un tema del pasado, y si seguimos actuando de la manera que ha decidido una parte de la dirección, lo único que vamos a hacer es debilitar al extremo a los dirigentes sobre los que se puede montar el futuro. Sí, es verdad, han cometido un error, pero a partir de ahí yo también soy absolutamente contrario a expedientes, sanciones y, mucho menos, expulsiones. ¿Qué pasa, que a veces en ciertos dirigentes el PSOE actúa como una especie de super-yo que condiciona nuestro futuro y marca lo que tenemos que hacer y lo que no? Podemos cometer errores políticos, pero no tenemos derecho a iniciar el camino de la inmolación de todo el proyecto, en función de la miopía de un grupo.

La operación ya está en marcha. Operación VOLADURA DE IU. Se trata de debilitar al máximo a Cayo Lara (ahí está ese papel indigno de quien estos días nos daba lecciones de coherencia desde el Congreso y los “suyos” eran los máximos valederos de que pasara el PP en Extremadura), de repetir la idea de que somos los máximos perdedores de las últimas elecciones (aun subiendo 200.000 votos. El PP sólo ha subido 500.000, por cierto), como ha hecho un poeta famoso; de airear una serie de encuestas, encargadas ad hoc sobre la bajada de IU y su acercamiento al desagüe, de repetir que IU no quiere abrirse, a pesar de las propuestas “modernas” y los dirigentes tan vendibles que van a ofrecer (Llamazares ha hablado de Garzón y de Almudena Grandes)… Todo ello para justificar lo que llaman alianza amplia. Una convergencia sin programa posible con referentes de CIU (El Bloc, en Valencia), con ciertos grupos de verdes, con Equo e ICV, con los restos periféricos que creó la “gobernanza” de Llamazares (Compromís, Paralelo 36 y escisiones en Navarra, Baleares Euskadi, etc. etc.) y con los artistas de la postceja circunfleja. Y llegados aquí lo de menos, para muchos de ellos, no son sus propios resultados, sino anular la subida de IU y generar el último capítulo de la voladura. Incluso han liberado distintas avanzadillas de futuro: caso Rosa Aguilar o caso Inés Sabanés.

¿Seremos, en suma, capaces, de ponernos a lo nuestro, a reforzar nuestro discurso, a que Cayo Lara siga con su discurso anticapitalista, republicano y federal, y a organizar una refundación por abajo y de forma participativa? ¿O nos dejaremos enredar (Carrillo también moja sopas: la culpa es de Cayo) en un caso, el de Extremadura, que ya es el pasado? ¿Sabremos reaccionar o nos convertiremos en ese pájaro que se queda pasmado ante las lenguas bífidas unos segundos antes de ser devorado?